El deporte ha dado pie a la especialización periodística —quizás, las páginas más veraces y visitadas de los medios impresos y “online”—, y también al surgimiento de la literatura deportiva, desarrollada por ciertas instituciones (fundaciones, clubes deportivos, etcétera), por periodistas que miran más allá del texto para su consumo inmediato por los lectores, o por los propios protagonistas (jugadores, entrenadores, gestores, aficionados…).

En este blog hemos dado cuenta, por ejemplo, de las obras “Gigantes del baloncesto malagueño”, “The Jordan Rules”, “La Pitipedia”, “Nunca te pares” o “Los 11 poderes del líder”.

El contenido de este tipo de obras literarias es variado: desde la evolución de un club o figura a partir de sus orígenes más remotos, hasta la aplicación al mundo empresarial de las lecciones extraídas de la práctica y la gestión deportiva, por ejemplo.

En paralelo, bajo el auspicio de las plataformas audiovisuales, han surgido en los últimos años los documentales deportivos. En el blog también nos hemos referido a “The Last Dance”, que alivió durante el confinamiento la amargura de aquel extraño paso de los días e iluminó las complejas relaciones de Michael Jordan con los propietarios y con los administradores de los Bulls, al igual que con sus compañeros de equipo.

En 2022 se ha estrenado en otra plataforma televisiva la serie “Legado: los Lakers de Jerry Buss”, tan buena, al menos, como “The Last Dance”.

En este documental de 10 episodios se repasan cuatro décadas de la historia de los Lakers, es decir, de la propia evolución de este deporte y de nuestras vidas, a partir de la adquisición del club por Buss en 1979.

Resulta llamativo el triple encaje de la ambición personal, de los negocios y del deporte, y lo decisivo de los pequeños detalles y de la fluidez de las relaciones humanas, incluso de la vida personal que arrastra cada personaje del drama, lo que comprende a los jugadores. La realidad es que para alcanzar el éxito no se puede ser un francotirador, sino que es necesaria la cooperación.

Contar con una familia acaudala y cualificada gestora como la formada por los Buss, con mitos como Jerry West, con jugadores como Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Kobe Bryant, Shaquille O’Neal o LeBron James, o con entrenadores contrastados como Pat Riley o Phil Jackson, no es sinónimo de éxito, sin más.

En alguno de los capítulos de “Legado”, por cierto, aparecen fugazmente Mark McNamara, al que dedicamos una entrada en el blog (“Sí, yo conocí a Chewbacca”), y Ralph Sampson (una de las “torres gemelas” de Houston Rockets, junto a Hakeem Olajuwon), que también pasó por el Caja de Ronda en la temporada 1991-1992: una de las mayores decepciones que se pueden recordar en Málaga.

A estas reflexiones hay que añadir, en un plano más personal, que mis hijos, aficionados al baloncesto que son, han descubierto gracias a “Legado”, sin necesidad de explicación, la grandeza de Kareem Abdul-Jabbar, lo que ha dado pie a que les refiera la visita a Málaga de este jugador en julio de 1991, para asistir al campus de verano del Club, con el señuelo, al parecer, de una visita a la Alhambra de Granada.

De aquel paso por Málaga han quedado algunas imágenes míticas, de las que, para mí, la más destacable es la de Kareem ejecutando el “gancho del cielo” en las instalaciones de Los Guindos, inmortalizada por Mariano Pozo.

Abdul-Jabbar aparece con la camiseta con el dorsal 15, es decir, el de Rafael Vecina en aquellos días. En el hilo de Twitter accesible a través del anterior enlace, Vecina refiere lo siguiente: “Y como dice @optimalA1 con mi camiseta, la cual me pidió permiso para usar (cualquiera le decía que no). Aún guardo una foto de él con dedicatoria. Que tío más raro por cierto”.

(La anécdota no se cita, y bien que merecía la pena, en la extraordinaria entrevista de Guillermo Ortiz a Rafael Vecina publicada por Jot Down recientemente).

Pero, además de las diversas fotos que recogen el paso por Málaga de Kareem, en este mismo plano personal, mis hijos no confían en la existencia, afirmada por mí, de una fotografía en la que su abuelo aparece posando junto a Kareem Abdul-Jabbar: les parece, dicho suavemente, improbable.

El documento desapareció hace años, diría que existió, aunque ahora no me atrevo a aseverar radicalmente que, como los éxitos de todo tipo, acaso mi recuerdo no sea más un sueño o un deseo.

 

(Imagen tomada del siguiente enlace: https://www.disneyplus.com/es-es/series/legacy-la-verdadera-historia-de-la-lakers/158xYy3foM7F)


José María López Jiménez

Especialista en regulación financiera. Doctor en Derecho

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