Con nombre propio. Mujeres en la historia de Málaga (Fundación Málaga, 2023) es una obra compleja, porque su autor, Víctor M. Heredia, traza una historia de la mujer en nuestra sociedad, partiendo de antecedentes remotos hasta llegar al presente, enlazando con la plasmación de esta epopeya, todavía no acabada, en la ciudad costasoleña y su entorno.

La obra está concluida en 2019 y por circunstancias que se pueden entrever, como el paréntesis representado por la pandemia, ha visto la luz algo tarde pero sin resentirse, lo que evidencia que nos encontramos ante un trabajo no coyuntural sino que tiende a la permanencia.

De este modo, el autor acompaña referencias y reflexiones de vocación universal, como las de Alonso Quijano o Sancho, con aspectos mucho más costumbristas y pegados al terreno.

De todas formas, Málaga, como muestra la obra, no deja ser una ventana abierta al mundo, por la que desfilan reinas y reyes, emperatrices y emperadores, unas pocas emprendedoras y muchos empresarios, viajeras y buscadores de fortuna… que aprecian el colorido de esta tierra y la cercanía de su gente, y que, en no pocas ocasiones, se mimetizan con ella y terminan descansando aquí para siempre…

De esa amalgama que combina lo foráneo con lo local resulta, en puridad, Málaga, siendo las mujeres responsables en buena medida de que seamos lo que somos.

El esfuerzo del autor, conocedor como nadie de Málaga, radica en que descifra la Historia y la ciudad, incluso en su faceta urbanística, en clave de mujer.

Esta mirada pasa por lo religioso y por lo laico, por lo monárquico y por lo republicano, incluso por lo ácrata y lo ateo, por las mujeres más visibles, como las aristócratas, las artistas o las actrices, y por las invisibles, sin bajar la mirada ante marginadas tales como las esclavas, las prostitutas, las herejes, las espiritistas o las hechiceras.

Son tantos los nombres de mujer y de deidades femeninas, si es que ambas realidades se pueden separar, que nos parecería ofensivo mencionar aquí a algunas en demérito de otras. Quien quiera conocerlas, que se adentre en sus páginas y en las calles de la ciudad, no siempre por las más amplias y luminosas…

Como muestra el autor en la presentación (pág. 19): “Se puede decir que fueron todas las que están, pero que no están todas las que fueron. Por este motivo es un libro dedicado no a las mujeres que son mencionadas en sus páginas, sino precisamente a aquéllas que existieron y que no quedan recogidas en ellas. Las que estuvieron con nombre propio, aunque éste no haya pasado a la historia”.

Málaga, como la diosa fenicia Noctiluca, tiene nombre de mujer, y Heredia da muestra de su generosidad, no ajena a un íntimo entendimiento, incluso una cierta participación, de lo que lo femenino representa, compartiendo esta enorme obra, que sin duda servirá de inspiración para que germinen otras.


José María López Jiménez

Especialista en regulación financiera. Doctor en Derecho

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